Shunga. Expresiones de arte erótico japonés en el período Edo

Portada. “El sueño de la mujer del pescador”, de Katsushika Hokusai, principios del s. XIX. Fuente:  Wikimedia Commons

Resumen

El Shunga (en japonés, “cuadro de primavera”) es un término japonés empleado para referenciar el arte erótico, que engloba una seria de obras producidas desde el s. XVII y hasta el s. XIX. La mayor parte de estas piezas, especialmente relevantes a escala social durante el período Edo, elaboradas mediante la técnica de xilografía (estampación incluida en el grabado del relieve, en la que la tinta se extiende por la parte elevada de la matriz). La mayoría se han confeccionado en este formato de estampa, en un tipo de ejecución conocido como Ukiyo-e, pero también se podrán encontrar rollos, anteriores cronológicamente.

Shunga de 1815, de Kikukawa Eizan. En casi todos los Shunga los personajes están completamente vestidos, ya que la desnudez no era necesariamente erótica en una sociedad en la que era común ver a personas del otro sexo desnudas en los baños públicos. La ropa tenía como objetivo facilitar la identificación del rol social de los protagonistas de la escena. También se intentaba centrar la atención en las partes del cuerpo que quedaban descubiertas: sobre todo los genitales, donde la medida desproporcionada pasaba a tener un papel primordial. Fuente: Wikimedia Commons

¿Cómo nace Shunga y qué es?

Entre los siglos XVII y XVIII, Japón vivió un período de estabilidad política y social con el advenimiento del Shogunato Tokugawa. Tras una prolongada sucesión de guerras civiles de casi ciento cincuenta años (etapa conocida en japonés como Sengoku Jidai (戦国時代), o “Periodo de los Estados Combatientes”), Tokugawa Ieyasu, uno de los principales estatistas y arquitectos del nuevo estado que empezó a emerger, inició una política de asuntos exteriores muy aislacionista conocida como Sakoku (鎖国)[1], y configuró un modelo gubernamental centralizado que duraría hasta mediados del s. XIX.

La sociedad japonesa empezaba a ver cómo se daban las condiciones sociopolíticas para un cambio de paradigma social, que giraría en torno al rígido neo-confucianismo[2], y que regiría la estricta jerarquía de clases nipona hasta la llegada del período Meiji (s. XIX).

Así pues, el archipiélago vivía un nuevo y largo período de paz política, así como de expansión económica y demográfica. Estas cambiantes condiciones sociales produjeron, sin embargo, una fuerte descentralización de la producción artística (desaparece el monopolio artístico de los monasterios) y se empieza a denotar una aproximación a la sociedad urbana emergente, especialmente en torno a los comerciantes y mercaderes en busca de placeres terrenales. Hay un intento de huir de esa nueva realidad confuciana.

Estas clases sociales emergentes vivirán, durante este período, un episodio de ascenso social sin precedentes, acumulando gran parte del capital en las grandes ciudades y definiendo muchas dinámicas sociopolíticas de este nuevo mundo urbano, por extensión. Los distritos del placer (los espacios urbanos en torno a los cuales girará este mundo de entretenimiento sexual), presentes hasta la ocupación americana de Japón después de la 2ª Guerra Mundial, y tan representados en filmografía y novelas del archipiélago (así como un gran peso en el ideario nacional), datan de esa época, así como el advenimiento del famoso Kabuki (歌舞伎) [3].

Será entorno a estos espacios que girará gran parte de la producción de Shunga, promovida muchas veces por estas clases acomodadas. Estos grabados con cortesanas atractivas, ricos comerciantes, bailarines, actores, prostitutas… o fantasías más allá del mundo terrenal, vinculadas con el mundo sexual y buscando plasmar ese placer en piezas como las que se mostraran a lo largo del artículo, se empezaron a valorar mucho económicamente.

En este sentido, será en esta nueva era que Japón dispondrá de un desarrollo artístico único y característico en muchos aspectos culturales, hasta ahora más definidos por los intelectuales y artistas del continente (chinos y coreanos mayoritariamente). El Shunga continuó siendo producido hasta finales de la era Meiji: en 1907 el código penal japonés prohibiría en todo el país la producción de material explícito.

¿Qué puede verse representado?

S. XX. Un soldado japonés teniendo relaciones con un soldado ruso, y más tropas niponas en la distancia cargando y hondeando la Hinomaru (日の丸), la bandera japonesa. La homosexualidad está presente en el Shunga, aunque en menor medida que la heterosexualidad. Esta imagen de un soldado japonés sexualmente potente puede interpretarse como el conquistador masculino y poderoso, Japón. Los Shunga, como puede contrastarse en este grabado, puede contener una fuerte intencionalidad política. Fuente: Wikimedia Commons

Esta corriente pictórica quería resaltar la belleza de la vida, la melancolía de la naturaleza y, sobre todo, la frágil consistencia del placer. Así, por un lado, estos grabados eran una muestra del poder económico de sus poseedores; sin embargo tenían un componente supersticioso, ya que comerciantes y guerreros les atribuían poder protectores sobre sus negocios o batallas. Y, por último, la indiscutible carga erótica; los grabados tenían la doble vertiente de ser excitantes, para quienes los observaba, y al mismo tiempo, un compendio de posturas y prácticas sexuales que imitar.

Las escenas describen relaciones sexuales de todo tipo, incorporando a los más variados actores y actrices de la sociedad japonesa urbana: desde los ya mencionados miembros de la clase comerciante, samuráis, monjes budistas o seres fantásticos y mitológicos.

Las escenas representadas pasan desde las relaciones heterosexuales “estándar”, más comunes de una sociedad formalmente hetero normativa como la japonesa, hasta prácticas menos convencionales (que podían girar en torno a las filias y parafilias de los contratantes o artistas) como el voyerismo, orgías, la masturbación o escenas de sexo homosexual (mayoritariamente hombre-hombre).

En este mundo efímero que intentan crear grandes artistas como Kitagawa Ukamaro, Isoda Koryusai, Torii Kiyonaga, Suzuki Harunobu o Utagawa Kunisada, entre otros, no sólo se buscaba hacer una obra artística atractiva y sensual, sino representar un simbolismo en las apariencias y la composición; un simbolismo que es por se central en la cultura y la filosofía japonesas, que se denota en matices como la vestimenta de los protagonistas, las expresiones, la gran relevancia y la exagerada medida que se hace de los genitales o los espacios donde se representan los actos (estos distritos del placer, baños, espacios públicos…).

¿Qué acabó sucediendo con el Shunga?

A modo de conclusión, se puede hablar del legado vivo que ha dejado el arte erótico en la actual sociedad nipona. A pesar de la prohibición que sufrieron las prácticas artísticas con representaciones explícitas durante la primera mitad del s. XX llegada de la ultraderecha al poder, y el desuso de la xilografía como método de producción artística, los expertos consideran que el Shunga fue la fuente de inspiración de las imágenes que a finales del siglo pasado se acabarán conociendo como Hentai, el nombre que recibe el género de manga y anime de contenido pornográfico.

RECUERDA

Este artículo se ha publicado con el fin de divulgar, si lo usas agradeceríamos que lo citaras. Aquí dejamos un par de propuestas de cita:

Cervera Álvarez, Raúl. «Shunga. Expresiones de arte erótico japonés en el período Edo«. Ab Origine, 2023.

o

Cervera Álvarez, Raúl. «Shunga. Expresiones de arte erótico japonés en el período Edo«. LeyendasdelJapón.com, 2024.


Tags Arte, Japón, Período Edo, Cultura, Historia Moderna

Leer artículo original en: https://aboriginemag.com/shunga-art-erotic-japones-del-periode-edo


[1] El Sakoku, traducido como “País encadenado”, fue la rígida política de relaciones exteriores vigente hasta finales del Shogunato Tokugawa. A grandes rasgos, esta medida prohibía, bajo amenaza de pena muerte, la entrada y salida de la población japonesa y extranjera del país, limitando los privilegios comerciales a unos pocos países y en una región muy delimitada (la isla de Deshima, una isla artificial frente al puerto de Nagasaki).

[2] El neoconfucianismo es una filosofía china moral, ética y metafísica influenciada por el confucionismo. Fue un intento de crear una forma más racionalista y secular que el confucianismo, rechazando elementos supersticiosos y místicos del taoísmo y el budismo. Aunque los neo confucianistas criticaron ambas religiones, ambas tuvieron influencia en la filosofía. Algunos estados (China, seguida de Corea y Japón, entre otros) convirtieron este modelo filosófico y la convirtieron en parte esencial de su sistema político, implementándolo en la educación de todos sus estratos sociales. Muchas veces a nivel social derivaba en muchas regulaciones y estrictos protocolos de autocontrol y obediencia.

[3] El kabuki fue un estilo de danza teatral dramática que nace a principios del s. XVII en Japón, siendo su primera actriz Izumo no Okuni. Las mujeres tendrán durante los primeros años la responsabilidad de actuar tanto como personajes femeninos como masculinos, y en un principio representarán situaciones cómicas de la vida cotidiana. Tendrá un éxito rotundo en todos los estratos. Sin embargo, con el tiempo irán apareciendo interpretaciones y obras de carácter más erótico y unas dinámicas más propias de un burdel: los espectadores del público podían requerir libremente los servicios de estas mujeres.